miércoles, 25 de febrero de 2009

Creemos en el poder de la lectura porque nos consta que es el mejor vehículo para viajar por el mundo, porque es el mejor espejo de la memoria de todos los hombres y porque es un ejercicio que se vuelve arte interminable. Poder leer es un derecho que es deber, un placer obligatorio que debería ser siempre más contagioso. Poder leer es un guiño que distingue porque diferencia, un don que separa y une, un silencio ruidoso y una imaginación compartida. Poder leer revela a quienes saben mirar al mundo y verse a sí mismos, hablarle a las masas o murmurarse sus propios errores. El poder de la lectura es entonces una ventana para ver, un oleaje de reflexión, un instante de memoria… una justificación de tiempo.